Tengo amigos y conocidos que han experimentado la ansiedad de una manera muy fuerte y escuchar sus experiencias también fue un detonante para desistir de buscar ayuda profesional.
No fue nada fácil pero he aprendido mucho desde entonces. Es un proceso de dolor que me ha traído a un camino de sanación, y lo estoy transitando. Cada día es diferente, uno más difícil que otro, pero las herramientas que he adquirido me ayudan a fluir de la mejor manera los momentos de ansiedad, las crisis emocionales inesperadas, los cambios de humor, los dolores físicos, los mareos, la visión borrosa, etc.
Parte de llevar mejor la ansiedad se debe a la aceptación que he aprendido a tener y ¡cómo me ha costado asimilarlo! Pero es el sendero correcto para sanar, como también lo es soltar, soltar y confiar… Estas dos palabras "soltar y confiar" las he aprendido del Ho´oponopono, una técnica de sanación hawaiana de la que les hablaré después.

