Powered By Blogger

martes, 3 de septiembre de 2024

COMPRENSIÓN DEL MIEDO PARA HALLAR LAS RAZONES DE TRANSITAR LA ANSIEDAD



Desde mi experiencia personal el miedo es la obscuridad, la ausencia de luz en los sentidos. Se siente separación: El miedo te hace sentir solo como si no existiera nada más en ese instante, sólo tu y el miedo. Puede resultar una experiencia egoísta, porque todo se centra en uno mismo, pero así se experimenta, es como si uno estuviera sin posibilidades y sin ayuda de nadie. 

Es cierto que el miedo es algo que está en la naturaleza del hombre, pero cada individuo tiene una experiencia diferente. Unas personas son más valientes que otras, y aunque un miedo sea real o imaginario, no deja de ser miedo, y lo importante es saber diferenciarlo. En mi caso ha sido el cúmulo de muchos años de negación mental y emociones mal gestionadas.

He podido notar que las razones de experimentar el miedo con regularidad y de sentirme indefenso ante él se debe a falta de confianza, necesidad de más atención, inmadurez emocional, traumas no resueltos de la infancia, y dependencia a la falsa seguridad en las cosas; como si no fuera posible que algo diferente sucediera porque yo lo manejo o lo manipulo. 

Querer tener el control de todo, es una de las razones por las que los miedos nos comen vivos en diferentes circunstancias. Es cierto que vamos moldeando los momentos con nuestras decisiones, pero surgen sucesos inesperados que pueden ser muy traumáticos, como un accidente, una enfermedad, la pérdida del trabajo, etc., y allí, en la aceptación de lo que pasa, es lo que define si cruzamos los miedos o ellos nos atrapan.

El miedo me ha hecho sentir que todo lo malo puede ser posible y todas las cosas buenas son imposibles. Es tan fuerte el enredo mental que genera uno mismo en los pensamientos que por eso vienen las crisis de ansiedad o los ataques de pánico. 

Mirar los miedos desde afuera como ajenos, me harán pensar que no me pertenecen, que son de alguien más, que no los merezco, que es culpa de otros, que no tienen explicación. Pero si los miro desde dentro, puedo comprender que soy responsable y dejo de buscar culpables, y de esa manera puedo encontrar un camino que me lleve a la sanación.

Si asumo la parte que me corresponde, la responsabilidad que tengo sobre lo que me pasa, encontraré las respuestas, encontraré la sanación al miedo, a la ansiedad. Y sí, de seguro encontraré muchas cosas que no me van a gustar, sobre todo cosas que dejé de hacer, asumí, ignoré o juzgué de una manera errada.

Puedo pasar toda una vida esperando y casi que obligando a los demás a que me digan lo que quiero escuchar, pero lo cierto es que, si estamos dispuestos a ver lo que es, lo que siempre estuvo ahí: Malos hábitos, inmadurez, egoísmos, necedad, negación, el control negativo, hallaremos la sanación. 

Valdría la pena plantearnos estas preguntas: ¿Estoy dispuesto a perdonar? ¿Estoy dispuesto a asumir mi responsabilidad? ¿Estoy dispuesto a soltar? ¿Estoy dispuesto a empezar de nuevo? ¿Estoy dispuesto a cambiar? ¿Estoy dispuesto a no juzgar? ¿Realmente estoy dispuesto a enfrentar mi verdad? Si quiero sanar, si quiero vivir en equilibrio, tengo que estar dispuesto a vencerme a mí mismo, tengo que estar dispuesto a recibir amor y a darlo también; tengo la obligación moral de querer y provocar un cambio para que mi vida fluya de otra manera.

El cambio permite grandes, profundas, necesarias y maravillosas sanaciones... La cuestión es: ¿En verdad lo quiero? ¿Quiero estar bien? Si es así, debemos cambiar, lo que sea que tengamos que cambiar, pero hay que hacerlo. 

El cambio es el camino, si elegimos el camino del amor, las puertas que estaban cerradas se abrirán, y las heridas que estaban abiertas se cerrarán.


2 comentarios:

  1. El miedo paraliza, y aunque dicen que el miedo no es real, hay cosas que nos suceden que nos dejan con miedo de actuar. Gracias por compartir.

    ResponderBorrar
  2. Cruzando el miedo a pesar del miedo, amor y luz

    ResponderBorrar

LA ANSIEDAD Y LOS ATAQUES DE PÁNICO NOS PIDEN MODIFICAR LA FORMA DE ALIMENTARNOS

Yo no sabía que tenía ansiedad hasta que experimenté un ataque de pánico; esto me hizo comprender que era la misma sensación que me acompaña...