Sentir la ansiedad es sentir que un espíritu vino a mí y me encerró en una gran jaula de la cual no puedo salir. Es un escenario hostil y peligroso tanto para mentes débiles como fuertes. No avisa, sólo aparece para recordarme que estoy en el futuro. Es un enemigo sutil que usa magia para envolverme con sus trucos. Es como un juego mental, un juego que no se puede jugar, sólo aceptar. Así observo a la ansiedad en el presente, y así es que he logrado salir de su cárcel en varias ocasiones, esquivando nuevos ataques de pánico y crisis nerviosas.
No le puedo tener miedo a una fuerza superior a mí, porque igual siempre me va a vencer. Lo más inteligente que he aprendido a hacer en este proceso de inestabilidad emocional, es aceptar que mi contendora (la ansiedad) es superior a mí. En realidad, no es enemiga de nadie, sólo nos está recordando que estamos proyectándonos hacia el futuro. Es como un aviso de un amigo que te quiere mucho pero que es rudo y te viene a decir con fuerza, como si te viera en un ring de boxeo: ¡Sal de ahí, sal de esos pensamientos que te llevan sólo a suponer! Son golpes como en un ring pero no es real, es un ring mental. En esa pelea nunca he ganado; al principio me trataba de defender porque ni siquiera sé cómo lanzar un golpe: jajajaja. Lo cierto es que la ansiedad en un comienzo me venció. En mis primeras peleas entre más me resistía, los “jabs” y “uppercuts”, eran más fuertes. ¡No duraba más de veinte segundos de pie! Pero un buen día, después de tantos golpes y caídas, me di cuenta de que la manera de vencer la ansiedad era rendirme, no luchar contra ella, porque entre más rápido acabara el combate, entre más rápido dejara que me tirara a la lona, más rápido yo iba a poder levantarme y seguir con mi día, con mi vida diaria. Resistirnos a la ansiedad es uno de los errores que más cometemos como “novatos”.
Con el tiempo las crisis de ansiedad me han enseñado que luchar no es el camino más inteligente para estar bien. No es la mejor manera de sobrellevar la inestabilidad emocional. Lo mejor que se puede hacer es aceptar sus arremetidas con receptividad y valor. Con voluntad es más fácil resistir una pelea que nunca vas a ganar.
Además de ello, cuando me he rendido, recibí ayuda de una Luz, es una energía positiva que me dio las fuerzas para aceptar la derrota y continuar los aprendizajes de la vida. Lo siento como un ángel que viene a sostenerme en la caída mental, emocional y muchas veces psíquica, que se experimenta en los ataques de pánico y la ansiedad. En el boxeo hay reglas, y cuando un boxeador que va perdiendo cae o se rinde, el contrincante jamás va a golpearlo en el piso, y en el mundo espiritual, pasa lo mismo: Cuando caemos por tantos golpes y nos rendimos, se manifiestan “seres celestiales” que nos curan las heridas, y nos ayudan a poner de pie para iniciar de nuevo.
He aprendido en el camino espiritual, que nos movemos desde el libre albedrío y que somos los creadores de nuestro destino. También he entendido que creer en el “Yo Superior”, en los seres de luz, y en la “Energía” que siempre nos acompaña para guiarnos, es una decisión porque, aunque neguemos su existencia, Son, Están, Respiran, porque forman parte de nosotros, y están ahí para guiarnos y ayudarnos.
En conclusión, La ansiedad puede ser una experiencia dolorosa, sobre todo cuando llegan los ataques de pánico. Son semanas, incluso meses, en que no se puede salir de esas sensaciones tan desgastantes para el cuerpo y la mente, pero, aún así, es una enseñanza que agradezco profundamente en el presente, porque me ha enseñado el valor del aquí y el ahora. Lo que se construye, se construye en este instante. Siempre me digo: “Un día a la vez, un día a la vez”. Sobre todo, en los momentos más difíciles es cuando más lo repito porque me recuerda que adelantarme a los acontecimientos es por donde se empieza a potenciar la ansiedad, que luego nos consume tan negativamente.
Espero que en los “combates” de su vida, se permitan ser asistidos por la “Amada Presencia” que nos acompaña a todos los seres humanos.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario