Powered By Blogger

viernes, 19 de abril de 2024

HERRAMIENTAS ÚTILES EN EL PROCESO DE SANACIÓN DE LA ANSIEDAD


Hay muchas herramientas que me han ayudado, pero para que fueran efectivas tuve que convertirlas en hábitos: Beber más agua al día, comer moderadamente, la oración y también la meditación, y no puede faltar caminar unos cuantos kilómetros diariamente. También le agregaría el no dialogar con la cantidad de pensamientos negativos que nos bombardean durante todo el día.


Cambiar hábitos: No fue fácil por eso empecé haciendo unas cuantas reformas, sencillas pero consistentes. Por ejemplo, disminuir el tiempo en ver televisión, trasformar los pensamientos negativos en positivos se logra con una sonrisa y no tomarme tan en serio lo que me hace sentir mal. De alguna manera reírme de mi mismo ha hecho que el dolor se transforme en una oportunidad de darle una perspectiva diferente al proceso de ansiedad.


Beber agua: En mi experiencia personal beber agua me hace sentir menos cansado y más activo. Tienes esa sensación de sentirte siempre saciado y relajado.


Comer moderadamente: Me gusta comer bien como a la mayoría de las personas, pero cuando no me siento bien y estoy muy ansioso, no comer tanto, o comer lo justo, me ayuda a sentir equilibrio en medio de las crisis emocionales. Me siento más liviano y puedo respirar mejor, y además hace que meditar u orar pueda abordarse en cualquier momento. Es como si los sentidos, sobre todo, la acción de pensar se hiciera con más fluidez.

 

Orar: Es tan maravilloso sentir que puedes conectar con algo Superior. Lo hacemos de diferentes maneras, con rituales, libros, inciensos, en una iglesia, al aire libre; eso varía según la persona y su formación espiritual, incluso si no se tiene. Lo cierto es que orar, tomarse esos segundos o minutos en el día para dar gracias, para pedir guía, para sentirse escuchado, me han ayudado a sentirme acompañado, guiado, inspirado.  Tomarse el tiempo de hacerlo, siempre nos regala algo bonito el intentar siquiera conectar con la oración, sobre todo paz y serenidad que es lo que más necesitamos cuando la ansiedad nos coge desprevenidos.

 

Meditación: Concentrar mi atención, pensamientos en Dios, no creo que haya algo más profundo que pueda hacer en el día. Por mucho, es de los hábitos que he incorporado a mi nuevo sentir que más beneficios me ha traído. Además, es lo que más anhelo al despertar y al irme a dormir. Siento que un día lo intenté y desde ese momento hasta hoy, la práctica diaria me ha liberado de cúmulos de ira y violencia contra mí mismo y el mundo. Me siento agradecido de poder hacerlo porque me acerca a Dios, el amor y a la benevolencia también.

 

Caminar: Es algo que hacemos a diario la mayoría de las personas y eso ya es una bendición. Es natural en el hombre hacerlo, y empujarnos a hacerlo un poco más es como una vitamina para el cuerpo. Amo caminar, porque no hay nada más en ese instante. Mis pies, el camino, y las ganas de seguir hasta que el cuerpo se sienta lo suficientemente cansado como para detenerse. Y bueno, tal vez haya personas que en verdad no lo disfruten, y si es así, no importa, lo importante es hacer uno o dos pasos más; puede parecer que no hace la diferencia, pero antes ni siquiera lo habías intentado. Ya el simple acto de intentarlo te muestra esa necesidad de cambios que quieres hacer en tu vida y por eso te puedes felicitar y sentir alegre.

 

Pensar positivo: Hacerlo me ha servido mucho. Al dejar de entrar en el juego de una conversación negativa ininterrumpida que sólo te ataca, vas notando poco a poco, en la medida que lo practicas, que tu propia mente se puede adiestrar. Pero trátate con amor y respeto; por eso el primer paso es hacer caso omiso a esos pensamientos, para luego comprenderlos cuando hayan pasado.

 

Para mí se ha vuelto un ejercicio de autorrespeto que me tomo muy en serio. Es esa necesidad inconsciente de darme más valor y fuerza. Es decir: Sí, me comprendo, me escucho, aprendo a entender mis bloqueos y los transformo en una oportunidad para cambiar mis repetidas acciones que siempre me traen los mismos resultados. Siento que es como una sucesión de eslabones que me llevan a un resultado: Todo siempre empieza por algo. Sanar la ansiedad me ha traído desde un lugar lejano, obscuro y tenebroso, a este presente que es un camino que he caminado en silencio, pero tratando de aprender a levantarme con herramientas como estas. Todo con objetivos sencillos pero claros.

 

De alguna manera los hábitos son la base fundamental de todo cambio que se quiera lograr, y que en este caso es la sanación.

 

 

2 comentarios:

LA ANSIEDAD Y LOS ATAQUES DE PÁNICO NOS PIDEN MODIFICAR LA FORMA DE ALIMENTARNOS

Yo no sabía que tenía ansiedad hasta que experimenté un ataque de pánico; esto me hizo comprender que era la misma sensación que me acompaña...