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domingo, 27 de octubre de 2024

LA MAGIA DE AGRADECER PARA SANAR LAS EMOCIONES


Desde niño me han enseñado a agradecer el pan de cada día. En mi país, Colombia, es costumbre dar gracias por todo. Desde que empieza el día hasta que termina; es algo cultural, y me siento muy “agradecido” por tenerlo adherido en la sangre, en el ADN. 

El maestro Jesús, antes de hacer un milagro, decía: “Gracias Padre porque me has escuchado”. Él se anticipaba a dar las gracias porque sabía que iba a recibir una respuesta de su Padre. Él no suplicaba, Él agradecía. Esa es la oración perfecta y nos lo repite muchas veces en sus prédicas, y eso lo podemos ver en todos los evangelios. Veamos un ejemplo en el siguiente pasaje del Evangelio de San Juan 11: 41-42: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.”. Entendido así, dar gracias, es un acto de fe. Pero en nuestra vida cotidiana sólo damos gracias cuando hemos recibido algo, y lo que deberíamos hacer es agradecer todo el tiempo como una manera de enviar un mensaje al Universo y decirle: siempre estamos listos para recibir. 

Las emociones son inherentes al ser humano, por eso Jesús cuando estuvo de paso en este mundo las experimentó y las transmutó con oración, aceptación y agradecimiento, como lo hizo en el huerto de Getsemaní, antes de ser detenido y crucificado. Fue una oración en donde Jesús deja salir sentimientos más humanos y manifiesta su miedo y su angustia pidiendo a su Padre que si es posible le aparte de ese dolor, pero que por encima de todo se haga Su Voluntad: Oró, aceptó, y agradeció. La historia ya la conocemos, y detrás de esa “religiosa sumisión a su Padre” hay algo más profundo, que contiene una gran enseñanza sobre el valor de soltar nuestras cargas y agradecer, porque después de ese acto genuino de entrega hay una sanación, una liberación. 

Agradecer como si ya hubiéramos recibido lo que deseamos o necesitamos, orar en paz, tomando el tiempo necesario para conectar con Dios, son enseñanzas del maestro Jesús que podríamos incorporar a nuestra vida para crecer espiritualmente y fortalecer nuestro carácter, y también para ser personas emocionalmente más sanas y positivas.  

Sentirnos merecedores de amor, alegría, éxito, paz, armonía, etc., hace posible que podamos experimentar estos estados. Sólo cuando comprendemos que el agradecimiento crea y manifiesta lo que deseamos y que nos da la fuerza para superar los aprendizajes más dolorosos, la vida se hace más liviana. Recorramos cada instante con sabiduría, inteligencia y disposición para aceptar lo que venga. 

Es importante tomar conciencia del valor de la gratitud, porque fluyendo de esta manera se pueden atravesar los momentos más obscuros y también nos permite alcanzar nuestros objetivos con mayor eficacia.  

La gratitud es algo que se da y que se recibe en lo cotidiano, pero cuando somos agradecidos en todas las circunstancias de la vida, esto se convierte en un poderoso mensaje sutil que nuestra alma le envía al universo: “Yo Soy Gratitud, por lo tanto, si Yo Soy Gratitud, toda energía y vibración que esté en esa frecuencia será atraída hacia mí, y llegará a mi vida de manera natural.  

La forma de agradecer que nos enseña el querido y amado maestro Jesús, es una guía maravillosa que nos hace crecer como una pequeña planta y nos lleva a alturas inimaginables. Porque las enseñanzas más grandes siempre son las más sencillas. 

Si te cuesta agradecer, recuerda que el Universo se mueve desde el agradecimiento y el amor. Ya de por sí es una ley, y si no estamos en sus lineamientos será escasa la abundancia de todo lo que deseemos.  

Desde mi libre albedrío y desde tu libre albedrío, te invito a que siembres en tu corazón y en tu mente la semilla de la gratitud que es la gracia, el maná, la vida, la luz para recibir en abundancia, para dar en abundancia y para compartir en abundancia. Mis mejores pensamientos para ti que me lees: Que la gratitud te abrace cada día de tu vida y que tú abraces con gratitud a las personas que te acompañan en tus caminos.

domingo, 20 de octubre de 2024

CÓMO SALÍ DEL BUCLE DE PENSAMIENTOS CUANDO TRANSITÉ LA ANSIEDAD


Desde el punto de vista de la psicología, entramos en “bucle” cuando nuestra mente se bloquea por una emoción muy fuerte o pensamientos reiterativos, que nos llevan a estar insistentemente en el pasado o en el futuro, sin poder vivir el presente, ocasionando estados depresivos o ansiosos. Todos alguna vez hemos experimentado estas emociones por alguna situación en particular, pero el problema es cuando nos quedamos ahí sin poder superarlo. En mi caso, pude sobrellevarlo gracias a ciertas “prácticas” que realicé, y que me han permitido superar estos estados tan negativos. Les comparto algunas que me parece son importantes y toda persona las puede realizar: 

1. Respirar: Sería la primera de la lista, porque respirar es lo primero que nos saca del estrés y estabiliza nuestro cuerpo, emociones y mente. La respiración consciente, lenta y pausada, inhalando y exhalando en intervalos largos y lentos, nos calma evitando que entremos en pánico.  

2. Ignorar o bloquear nuestros pensamientos: Alejarnos de ellos evitando el flujo intenso que aparece cuando más ansiosos nos sentimos. No entrar en el juego de la mente prestando atención a nuestros pensamientos es algo muy práctico y sencillo de hacer: Debemos llevar nuestra mente a otro estado por medio de pensamientos positivos, a través de mantras, oraciones, o repetición de palabras que eleven nuestra energía y vibración y nos evite caer en la toxicidad.  

3. Distraernos con lo que tengamos a mano: Puede funcionar salir a caminar, darnos un baño, leer, escribir, ver una película. Si tenemos una planta, regarla, cuidar de ella; si hay una mascota, sacarla a pasear, pasar más tiempo con ella. Puedes elegir otras cosas, lo importante es ocupar nuestra mente y tiempo. Es clave para apartarnos de las ideas negativas y sensaciones de estar sobre pensando.  

4. Charlar con la “ansiedad”: Es una manera un poco inusual, pero a mí me ha funcionado. Implica que haya valor de nuestra parte, y es confrontar los pensamientos que nos llevan al futuro o al pasado. Es enfrentar lo que pensamos y decirnos: Ansiedad, me estás haciendo daño, no deseo sentir ni estar más con estas sensaciones, elijo apartarme de ti, elijo estar bien, elijo estar en el presente, etc. Es una especie de “estrategia” hablarnos a nosotros mismos para vencer el poder que ejercen sobre nosotros los pensamientos hostiles y negativos que van apareciendo. 

5. Escribir: A mí me ha funcionado mucho escribirle a la ansiedad. Hacerle cartas donde le expreso mi descontento y la tristeza que me causa sentirme así. Para mí es un desahogo que me hace sentir muy bien. En estas cartas dejo salir todos los pensamientos, los suelto en el papel, y como un acto de confianza en el presente quemo las hojas donde escribí. Es una acción que me da fuerza y valor para dejar el dolor atrás. 

6. Manifestar que no estamos bien: También es muy importante decirles a las personas con las que convivimos que tenemos ansiedad, ataques de pánico, etc. Hay que hablar y expresar lo que nos sucede, así podrán entender por lo que estamos pasando y nos darán el espacio que necesitamos para estar mejor, para recuperarnos. Es muy común guardar silencio y luego esperar que las personas adivinen lo que nos pasa, y si no lo hacen entonces las juzgamos y eso será un motivo de conflicto y una carga más para nosotros. Y si de casualidad, la persona con la que convivimos no nos entiende, quizás es un mensaje del universo para mostrarnos que estamos en el lugar equivocado o con la persona equivocada. 

7. La oración/plegaria: Qué importante es entrar en contacto con el Padre Creador o con la Madre Tierra o con el Ser Superior en el que creamos y sincerarnos en esos momentos, y expresar lo que sentimos. Abrir nuestro corazón para hacer nuestras plegarias, para pedir sabiduría y también para agradecer que estamos vivos, que cada día somos más fuertes, alegres y valientes, nos da no sólo una sensación de paz, sino que nos conecta con nosotros mismos: Cuando tenemos ansiedad estamos desconectados. 

Pienso que no hay una sola manera para ayudarnos a nosotros mismos a salir de los estados ansiosos, por el contrario, hay muchas, y eso es muy alentador para las personas que queremos aprender de este proceso y hacernos más fuertes. Para mi proceso personal, escribir y compartir mis experiencias a las demás personas es una forma de hacer catarsis y sanar. También una manera de aportar a la comunidad y a la sociedad. Tengo la intención clara y fuerte de ayudar y servir para que seamos personas más sanas y felices, por eso agradezco que me lean.  

Algo importante para finalizar: La forma que encuentres y decidas elegir para estar mejor en los momentos de ansiedad, será ese hábito que debes incorporar a tu vida y hacerlo el pilar de tu día a día. Ser constantes con las herramientas que nos ayudan es primordial para mejorar. La voluntad y el compromiso con nosotros mismos exige disciplina y amor propio. No lo olvides, son los hábitos saludables los que nos permiten tener una vida organizada, y no una vida en caos. 

Mis mejores pensamientos siempre, que tu proceso de sanación te ayude a encontrar tu mejor versión.


domingo, 13 de octubre de 2024

AGRADECIENDO A LA "ANSIEDAD"


La gratitud es el comienzo del cambio en nuestras vidas. Para salir de algo negativo debemos crear pensamientos positivos. Con el agradecimiento he aprendido a valorar más las cosas, a sentir que todo tiene un propósito y que cada cosa que sucede, sea que me guste o no, me viene a mostrar algo que aprender.

Si acepto lo que no entiendo, si acepto lo que no me hace sentido, si acepto el dolor, si acepto los cambios, si acepto el presente con un espíritu flexible, la vida es más fácil. En los momentos difíciles es que sabemos realmente quienes somos; sólo cuando nos encontramos en esas situaciones que nos bloquean o nos hacen sentir que no tenemos el control, es cuando nos damos cuenta de qué estamos hechos.

Hay momentos decisivos donde la vida nos enseña a través del dolor; la cuestión es si los aceptamos desde la receptividad y la gratitud, o si preferimos ignorarlos, rechazarlos, o entrar en negación. 

En esta entrada quiero agradecer a la “Ansiedad” por aparecer en mi vida y trastornarlo todo para que yo despertara del sueño de la no aceptación:

Gracias “Ansiedad” porque me has mostrado que le tengo un profundo miedo a morir. Gracias “Ansiedad” porque me has rescatado de estar constantemente y de manera tóxica en el futuro. Gracias “Ansiedad” porque sentirte me ha despertado de un largo sueño de negación y desinterés hacia la vida. Gracias “Ansiedad” por avisarme que la vida es aquí y ahora. Gracias “Ansiedad” porque me has liberado de mí mismo. Y, gracias “Ansiedad” por mostrarme que ya es tiempo de perdonar y olvidar.

Ustedes se preguntarán: ¿Por qué agradecer a este estado emocional tan negativo? En mi caso agradezco porque, literalmente, me despertó, aún en medio del dolor y del miedo, de una vida de mentiras que no me hacía feliz, y al contrario, me hundía en tristeza y en soledad. Pero, puedo decir que estas emociones: Tristeza, dolor, miedo, etc., son necesarias para hacernos más fuertes. Los contrastes son importantes para que aprendamos a discernir el bien del mal, lo positivo de lo negativo, lo que es blanco de lo que es negro, lo que es arriba y lo que es abajo, lo que es femenino y lo que es masculino. Es algo así como que, si no hemos experimentado lo que se siente en la oscuridad, no podemos apreciar el valor de la luz. Las polaridades están ahí para que aprendamos, no para trastornar nuestras vidas, y eso lo he aprendido transitando la ansiedad y los ataques de pánico.

Nos movemos en el interminable universo a través de un equilibrio cósmico. Todo lo que ocurre tiene una razón de ser y un propósito. Todas las preguntas tienen respuestas, incluso las que aún no se han hecho tienen una explicación. 

Desde la gratitud nos movemos, desde la gratitud es posible lo imposible, desde la gratitud viene la abundancia en salud, desde la gratitud viene la sanación, desde la gratitud la ansiedad tiene un sentido, desde la gratitud se recibe y también se da. Desde la gratitud la vida nos muestra que siempre nos quiere regalar más amor, más alegría, más inteligencia, más de lo que tú quieras recibir e imaginar. 

Para mí la ansiedad metafóricamente hablando, es como un baile, un baile que no parece terminar; aun así, ese baile me ha enseñado nuevos pasos y movimientos. Siento que todo el caos que pueda traer en principio las crisis de ansiedad y los ataques de pánico es con el tiempo un llamado de atención para que despertemos de nuestras ilusiones y manías egocéntricas.

Cuando no le di cabida al victimismo y a la culpa, dándome la oportunidad de agradecer, fue allí donde comenzó mi proceso de sanación de la ansiedad, porque empezaron a llegar las ayudas en forma de libros, de frases, de personas que decían algo que vibraba en mi corazón.

Desde la gratitud somos abundantes por eso es valioso agradecer siempre, porque le estamos diciendo al universo, gracias por lo que tengo, gracias porque quiero más, gracias porque así será, gracias porque así ya es. Es así como nuestras emociones y pensamientos pueden conectar con la energía que atraerá lo que deseamos. Es algo que creamos desde nuestro sentir por eso debemos ser espontáneos y sinceros desde el corazón.

El dar gracias es un hábito que se adquiere, por eso sí es posible que puedas transformar una vida de carencia en una vida de abundancia en todos los sentidos.

Sea esta la oportunidad para agradecerles por estar aquí y por leerme.


domingo, 6 de octubre de 2024

EL YO VS LA ANSIEDAD


Sentir la ansiedad es sentir que un espíritu vino a mí y me encerró en una gran jaula de la cual no puedo salir. Es un escenario hostil y peligroso tanto para mentes débiles como fuertes. No avisa, sólo aparece para recordarme que estoy en el futuro. Es un enemigo sutil que usa magia para envolverme con sus trucos. Es como un juego mental, un juego que no se puede jugar, sólo aceptar. Así observo a la ansiedad en el presente, y así es que he logrado salir de su cárcel en varias ocasiones, esquivando nuevos ataques de pánico y crisis nerviosas. 

No le puedo tener miedo a una fuerza superior a mí, porque igual siempre me va a vencer. Lo más inteligente que he aprendido a hacer en este proceso de inestabilidad emocional, es aceptar que mi contendora (la ansiedad) es superior a mí. En realidad, no es enemiga de nadie, sólo nos está recordando que estamos proyectándonos hacia el futuro. Es como un aviso de un amigo que te quiere mucho pero que es rudo y te viene a decir con fuerza, como si te viera en un ring de boxeo: ¡Sal de ahí, sal de esos pensamientos que te llevan sólo a suponer! Son golpes como en un ring pero no es real, es un ring mental. En esa pelea nunca he ganado; al principio me trataba de defender porque ni siquiera sé cómo lanzar un golpe: jajajaja. Lo cierto es que la ansiedad en un comienzo me venció. En mis primeras peleas entre más me resistía, los “jabs” y “uppercuts”, eran más fuertes. ¡No duraba más de veinte segundos de pie! Pero un buen día, después de tantos golpes y caídas, me di cuenta de que la manera de vencer la ansiedad era rendirme, no luchar contra ella, porque entre más rápido acabara el combate, entre más rápido dejara que me tirara a la lona, más rápido yo iba a poder levantarme y seguir con mi día, con mi vida diaria. Resistirnos a la ansiedad es uno de los errores que más cometemos como “novatos”.  

Con el tiempo las crisis de ansiedad me han enseñado que luchar no es el camino más inteligente para estar bien. No es la mejor manera de sobrellevar la inestabilidad emocional. Lo mejor que se puede hacer es aceptar sus arremetidas con receptividad y valor. Con voluntad es más fácil resistir una pelea que nunca vas a ganar.

Además de ello, cuando me he rendido, recibí ayuda de una Luz, es una energía positiva que me dio las fuerzas para aceptar la derrota y continuar los aprendizajes de la vida. Lo siento como un ángel que viene a sostenerme en la caída mental, emocional y muchas veces psíquica, que se experimenta en los ataques de pánico y la ansiedad. En el boxeo hay reglas, y cuando un boxeador que va perdiendo cae o se rinde, el contrincante jamás va a golpearlo en el piso, y en el mundo espiritual, pasa lo mismo: Cuando caemos por tantos golpes y nos rendimos, se manifiestan “seres celestiales” que nos curan las heridas, y nos ayudan a poner de pie para iniciar de nuevo.

He aprendido en el camino espiritual, que nos movemos desde el libre albedrío y que somos los creadores de nuestro destino. También he entendido que creer en el “Yo Superior”, en los seres de luz, y en la “Energía” que siempre nos acompaña para guiarnos, es una decisión porque, aunque neguemos su existencia, Son, Están, Respiran, porque forman parte de nosotros, y están ahí para guiarnos y ayudarnos.

En conclusión, La ansiedad puede ser una experiencia dolorosa, sobre todo cuando llegan los ataques de pánico. Son semanas, incluso meses, en que no se puede salir de esas sensaciones tan desgastantes para el cuerpo y la mente, pero, aún así, es una enseñanza que agradezco profundamente en el presente, porque me ha enseñado el valor del aquí y el ahora. Lo que se construye, se construye en este instante. Siempre me digo: “Un día a la vez, un día a la vez”. Sobre todo, en los momentos más difíciles es cuando más lo repito porque me recuerda que adelantarme a los acontecimientos es por donde se empieza a potenciar la ansiedad, que luego nos consume tan negativamente.

Espero que en los “combates” de su vida, se permitan ser asistidos por la “Amada Presencia” que nos acompaña a todos los seres humanos.


LA ANSIEDAD Y LOS ATAQUES DE PÁNICO NOS PIDEN MODIFICAR LA FORMA DE ALIMENTARNOS

Yo no sabía que tenía ansiedad hasta que experimenté un ataque de pánico; esto me hizo comprender que era la misma sensación que me acompaña...