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lunes, 2 de diciembre de 2024

UN PESO INADECUADO POTENCIA LA ANSIEDAD


Cada ser humano según su estatura debe tener un peso ideal; es algo que varía porque la genética de cada persona es diferente. ¿Te has dado cuenta de que en los momentos que más ansiosos nos sentimos comemos compulsivamente? Es algo que nos sucede a menudo, pero no lo notamos porque nos acostumbramos, inconscientemente, a llenar vacíos emocionales con la comida. Lo que no gestionamos bien, o lo que nos causa frustración lo transformamos en un apetito incontrolable o en una ira descomunal. Casi siempre las personas que tienen ansiedad y no lo saben tienden a ser descuidadas en el comer: o comen demasiado o comen muy poco. 

Las emociones varían según la persona, y así mismo esto influye en la cantidad de alimento que consumen: Algunas personas cuando están tristes sienten la necesidad de comer mucho más; y otras, que estando igual de tristes, no quieren comer nada. Y es bueno hacerle caso al cuerpo de vez en cuando, ya que al darle un descanso éste cumple sus funciones con más facilidad, y el tiempo que no tiene que ocupar para ayudar con el proceso de digestión de todos los alimentos que consume (a veces en exceso) lo usa para reparar el organismo. Por eso es sano tener espacios para comer menos, pero nunca dejar de comer por largo de tiempo, pues las personas que no comen lo suficiente en el día, están más expuestas a sufrir ataques de ansiedad y dolencias físicas, porque descuidadamente están llevando su cuerpo a cruzar límites a los que no está acostumbrado, y que tarde o temprano repercutirá en enfermedades.

La naturaleza del ser humano indica que su subsistencia física se encuentra en los alimentos, y si esa entrada de energía se ve diezmada, en algún momento el cuerpo no va a tener la fuerza suficiente para moverse y tampoco la manera para que pueda hacer un uso óptimo de su mente. Precisamente, lo que a veces no comprenden las personas que tienen ansiedad, es que cuando no se come correctamente, la lucidez mental que se necesita para no ser absorbidos por los miedos se pierde, y por eso la mayoría de dietas restrictivas para mantenerse delgado o para bajar de peso, son difíciles de sostener, ya que la mente y pensamientos se ven afectados por el esfuerzo que se está haciendo al no darle al cuerpo los nutrientes que no sólo necesita sino que está pidiendo, y la forma en que lo expresa es con la ansiedad, los ataques de pánicos, e incluso a veces con alucinaciones, paranoia, etc. Esto último, en los casos en que la persona por alguna razón no tiene como alimentarse porque quizás carece de recursos económicos suficientes para suplir sus necesidades básicas.

Si tienes ansiedad o ataques de pánico, revisa si comes poco o demasiado, y si eso con lo que te alimentas es adecuado y sano para ti; así podrás ir entendiendo un poco más sobre una de las tantas razones que la causan. Un cuerpo está en desbalance cuando se come de más, porque el organismo está usando la mayor parte de su energía en la digestión de los alimentos, y la función que tiene el cuerpo de reparar se ve limitada por este motivo. Y un cuerpo también está en desbalance cuando pasa hambre porque no está nutriendo correctamente su organismo, y especialmente el funcionamiento del cerebro, provocando cansancio, falta de concentración, falta de atención, y en general todo tipo de dificultades que tiene que ver con nuestra capacidad mental.

Los desórdenes alimenticios traen consigo no sólo un desequilibrio físico y mental, también emocional, e influyen mucho en tu manera de observar y sentir la vida. Cómo te percibes, cómo te perciben, cómo observas y eres observado. Sí es cierto que hay personas que por enfermedades puntuales están desnutridas, y otras con sobrepeso, pero no es algo que le pase a la mayoría de las personas. Se debe en parte a malos hábitos alimenticios, pero también al creciente bombardeo de nuevos productos y formas de alimentarse que está siempre presente en la televisión, en las redes sociales, en las vallas publicitarias, etc. En fin, estamos invadidos por el consumismo que nos hace creer que tenemos que comprar todo lo que nos ofrece, y que la mayoría de las veces no es más que “comida chatarra”.

Por ello, es tu responsabilidad saber elegir para llevar una vida más equilibrada. No puedes entregar tu fuerza de voluntad a decisiones impulsivas aceptando lo que imponen, sutilmente, las grandes industrias de alimentos.

Aunque en apariencia somos libres de elegir lo que compramos, vivimos en un mundo que es gobernado por unos cuantos que manipulan de manera sutil todo, para que creamos que estamos decidiendo por nosotros mismos, pero la publicidad y las redes sociales, en parte, son el instrumento que nos induce a consumir lo que está de moda y no lo que necesitamos para estar bien. Alguna vez leí un pasaje de la Biblia (Isaías 55:2) que decía: “¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? ¡Oídme atentamente: comed de lo mejor y se deleitará vuestra alma con manjares!”. Sobra la explicación, pero cuando uno se deleita comiendo “manjares”, se refleja en las emociones. Y los manjares pueden ser una fruta, un cereal, un rico pan, un trozo de carne, etc.

En definitiva, no hay que ser millonario para alimentarse bien, sólo hay que administrar de la mejor manera posible el fruto de nuestro trabajo. Podemos darnos gusto de vez en cuando con algunos alimentos no tan nutritivos como panes, galletas, helados, o cualquier postre que nos guste, pero en el diario vivir, en el día a día, hay que comer sano y equilibrado.

Acéptate como eres, todo bajo el cielo azul es perfecto. No te compares con nadie, porque cada uno de nosotros es único e importante para Dios, y tener esa certeza nos aleja de querer cambiar nuestro cuerpo con dietas rigurosas y dañinas. Que la aceptación de ti mismo sea tu arma de poder para estar bien por dentro y por fuera.


1 comentario:

  1. Cuando leí ese pasaje de la Biblia me impactó porque parece que antiguamente ya existía el consumismo. Eso me hizo pensar que todo lo que creemos que necesitamos son sólo caprichos y que realmente lo que el cuerpo requiere es alimentarse bien y cubrirse adecuadamente. Lo demás son necesidades producto de vivir en un mundo materialista y el consumismo.

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